miércoles, 18 de septiembre de 2013

Josefa-Juana,Josefina, Jóse, Yayita: mi abuela.

Esta entrada de hoy, no es un relato de ficción ni un historia sucedida. 
Es la carta que le escribí a mi abuela, mi querida Yayita, y que leí en su funeral en febrero de 2000. Todos los días la recuerdo, al principio era de forma triste y nostálgica; hoy años después su figura me da luz, me inspira, me alegra, sonrío cuando recuerdo sus expresiones extremeñas, sentada tejiendo patucos, su imagen en la ventana del salón esperándome con ilusión... ¡tantas cosas! y entonces doy gracias a Dios por el regalo que me hizo de poder disfrutarla tanto tiempo y de manera intensa y plena.
Así es como pienso que debemos recordar a las personas que hemos amado, dando gracias por haberlas podido tener a nuestro lado, no importa cuanto tiempo, pues los cristianos tenemos  la esperanza firme de que volveremos a estar juntos bajo el abrazo amoroso de Dios y esta vez eternamente.

" Nuestra querida Yayita, tus nietos queremos agradecerte todo lo bueno que nos has dado a lo largo de tu intensa vida junto a nosotros.

Gracias por haber entendido que el Pilar fundamental de esta vida es la Familia y habernoslo transmitido con tu ejemplo de dedicación y amor  a todos nosotros.

Gracias por habernos acompañado cariñosamente en todas las etapas de nuestras vidas. Estuviste en nuestra infancia, llevándonos al colegio, siempre al día de nuestra vida escolar; viviendo con ilusión nuestras Primeras Comuniones, y preocupándote hasta por la más tonta de nuestras enfermedades. Estuviste en nuestra adolescencia, compartiendo vacaciones, confidencias e infinidad de momentos entrañables y ahora que nos hemos hecho mayores estabas ahí para interesarte por nuestros trabajos y nuestros amigos, prestando siempre un especial interés por aquellas personas que se han ido convirtiendo en nuestros maridos y mujeres y sintiéndote enormemente feliz con la llegada de tus primeros bisnietos y, sobre todo, siempre has fomentado la unión entre todos nosotros.
Esta presencia constante nos ha hecho sentir adoración por ti y tener el convencimiento de que hemos tenido una abuela singular, cercana e irrepetible.

Gracias por habernos enseñado como llenar las sombras de la vida, porque toda existencia humana tiene sus luces y sombras y estas últimas supiste llevarlas con dignidad, fe y resignación; y en los problemas familiares siempre encontramos tu consejo, nunca tu imposición.

Gracias por haber sido tan libre, llena de alegría, humilde y humana; con esa vitalidad que tanto te hacía disfrutar de cada momento que pasabas con nosotros y sobre todo por haber hecho crecer en ti esos dones que te fueron concedidos, porque tu carácter generoso ha sido fruto de tu esfuerzo diario por mejorar.

Por la inmensa fe que siempre has tenido hasta el último día de tu vida y, que contigo nos has hecho vivir, sabemos que tu alma vive la vida eterna junto al Señor, como eterno será también tu recuerdo en nuestros corazones."


Una chica de su tiempo a principios de los años 30
Las dos en el Retiro en 1970




Un día feliz: la boda de una de sus nietas en Julio de 1999


lunes, 2 de septiembre de 2013

El tenista inesperado

Empieza un nuevo curso y con el, un montón de buenos propósitos. Uno de los más habituales: "este año hago deporte". Todos, en nuestra medida y posibilidades podemos.  Os voy a contar una historia, que espero que os motive.

Erase una vez  un chico al que conocí en el aeropuerto de Barajas no hace mucho tiempo. Yo, viajaba a un lugar de centroeuropa y, esperaba sentada y aburrida a que saliera mi vuelo en la sala de embarque. Me levanté a curiosear las otras salas y leer en los monitores a donde viajaban todas esas caras de aburrimiento.

 Me fijé en alguien que sonreía, ¡Ah! ¡por fin una novedad! Era un adolescente vestido deportivamente, con una mata de pelo negro rizada y cejas muy pobladas; portaba  unas fundas  de raquetas de tenis sobre las rodillas, hablaba moviendo unos brazos fuertes, con energía y vitalidad. Nada tenía de especial, salvo por un detalle: estaba sentado en una silla de ruedas, la miré bien  era de competición y parecía el vehículo habitual del chico. Decidí que quería enterarme de qué le había pasado.
- ¡Hola! ¿Juegas al tenis?-pregunté
El sonrió moviendo afirmativamente la cabeza:
- Sí.
-¿Se te da bien?
Se rió de buena gana, pero no dijo nada. Yo, me desconcerté un poco. Un señor a su lado, que resultó ser su entrenador aclaró:
-Es campeón de España de tenis en silla de ruedas.
Abrí los ojos como platos. Le pregunté cómo se llamaba:
-Daniel Caverzaschi.
Puse cara de póquer, este chico  daba muchas sorpresas, era como una muñeca Matriuska, sacando sorpresas. Me aclaró que era español. Su minusvalía era de nacimiento y había empezado en el tenis a los once años.
 A los 15 ganó el Open Nacional y a los 19 fue campeón del Mundo Junior de Tenis Adaptado en Sudáfrica y participó en los últimos Juegos Paralímpicos de Londres, entre otros logros. Me contó lo mucho que entrenaba y la pasión que sentía por el deporte, había hecho baloncesto, béisbol, fútbol americano, esquí náutico, natación...
Y, además estudiaba económicas en Inglaterra.
-¡Tengo que estudiar un montón! exclamó con una sonrisa



Por megafonía anunciaron mi vuelo. También, el suyo a una ciudad donde jugaría una competición.  Me despedí, con pena, había sido un ratito delicioso, había sido como estar metida en un cuento con un protagonista de los que enganchan. Le deseé mucha suerte en su vida profesional. En la personal, estoy segura de que con esas cualidades: fuerza de voluntad, trabajador, sociabilidad, simpatía y ese empeño en afrontar su destino lo mejor posible, le irá muy bien.

Y vosotros: ¡¡Arrr! ¡¡a hacer deporte!!