jueves, 17 de marzo de 2016

MUSEO DEL ESCRITOR

Hay en  Madrid un pequeño, pero gran rincón lleno de encanto  y magia; el museo del escritor.
En el hay más de 5000 objetos, de los que se expone una parte de ellos, y que pertenecieron a escritores, todos con el común denominador de escribir en castellano y de 19 países diferentes. Este museo cuida la memoria personal de los escritores. Nos los muestran como gente común y a través de pertenencias significativas para ellos. Están agrupados en vitrinas donde se exponen dispares objetos donados por ellos o por sus familias.
Os enseño algunos que me han llamado la atención:

Objetos de Augusto Monterroso

Esta vitrina pertenece a Augusto Monterroso (1921-2003) Uno de los iniciadores del microrrelato. Es célebre este: "Cuando despertó, el dinosaurio seguía allí" Entre lo expuesto hay figuritas que le regalaban sus lectores, y que representan personajes de sus fábulas. Se ve la oveja,  que recuerda a  "La oveja negra y otras fábulas" La botella de vino tiene ese mismo nombre y fue embotellada en una bodega riojana, la que veis se la bebió él mismo.

Del poeta José Hierro (1922-2002) se exponen además de unas plumas usadas por él, unos pinceles y acuarelas, pues le gustaba mucho la pintura.

Vitrina de José Hierro

Hay una vitrina que comparten Nicanor Parra (1914) y Juan Marsé (1933) ambos premios Cervantes. Del primero, que aún vive a sus 101 años, se expone un coche escarabajo. El escritor, por su edad, dejó de conducir hace algunos años y desde entonces sus amigos le regalan miniaturas de éste modelo, que era su coche preferido. De Juan Marsé podemos ver su pipa.


Vitrina de dos premios Cervantes

Baby de Terence Moix

Reproducción de un baby que le regalaron a Terenci Moix  (1942-2003) sus amigos en un cumpleaños, idéntico al usado por él de niño.

De Miguel Delibes (1920-2010) se pueden ver sus tirantes, gafas, cartuchera. Era cazador, pero gran amante de la naturaleza, Y un carnet que le permitía el pase a cines cuando hacía críticas de películas.



La anécdota de la tarde. Durante mi visita he coincidido con  alguien que tiene una vitrina, y que se encontraba allí, en carne y hueso: era la poeta costarricense Silvia Castro Méndez,  premio  Aquileo Echevarría por su libro "Agua". Regaló al Museo unas gafas y un abre cartas. Muy amable,  accedió a hacerse una foto conmigo.

Con la poeta Silvia Castro

Gafas y abrecartas de Silvia Castro.

... Y dentro de algunos años ¡Sería feliz de tener una vitrina! Y donaría esto:


Mi lápiz, el cuaderno donde anoto ideas sobre personajes, argumentos etc y un objeto entrañable para mí: las llaves de la que fue la casa de mis abuelos, con el llavero que tenía mi abuela: su querida Virgen de la Piedad de Almendralejo.