sábado, 4 de febrero de 2017

LUGARIA EN ALMENDRALEJO

El reloj de nuestra torre de los Almendros marcaba las 20.30 cuando, a pocos metros de allí, estábamos todos reunidos en el Centro Cívico. Mi novela "Lugaria"(www.libritienda.com) ya tenía fin, y había llegado el tan esperado encuentro para mí. Entre lectores y novelista, sobre todo entre mis amigos y yo. Mis paisanos venían armados con las cualidades que dice el académico Manuel Pellecin Lancharro, que tienen: la alegría de espíritu y cuerpo, que me transmitieron en todo momento; su constante sentido del humor, hubo muchas y divertidas risas; su generosidad incluso abrumadora, con su presencia en esa fría noche; y su delicadeza de espíritu, siempre presente en sus afables modos y maneras. 

Abrió el acto nuestra concejala de Cultura Lola Lázaro, que me presentó cariñosamente y defendió muy bien su trabajo a favor de la cultura en nuestra ciudad. Gracias, Lola, te agradezco la pasión que pones en tu tarea.
Luego le tocó el turno a Manuel Rodrigo Asensio, Presidente de la Congregación de Luises ¡Ay Manuel! cuanto agradezco sus desvelos,  él es uno de  los mejores exponentes de la Cordialidad de la que hace gala Almendralejo. Su buen hacer hizo que saliera todo redondo.  Su cara contenta me llegaba al corazón. Habló con cariño de mi familia, cosa que agradecí, pues a su vez pude hacer un sincero agradecimiento a aquellos, que con su trabajo en las Bodegas fundadas por mi bisabuelo, hicieron posible  esos años de enorme productividad con su esfuerzo.
Destacó  frases de mi novela, que hacían un recorrido por el tiempo. Su mujer Mari Carmen, experta en caldereta, me entregó después un precioso ramo de flores. Gracias a los dos.
Después habló Ricardo,  que  junto con Manuel, la dedicación de ambos hizo posible el éxito del acto. Nuestro profesor   conoce y relata  con maestría las historias añejas, íntimas y costumbristas de nuestra ciudad. Le agradezco también el recuerdo a mi familia y sus embotellados  Hizo un magnífico repaso, a veces con su fino sentido del humor, a vuela pluma de la portada; desgranó personajes y argumento, de forma concisa, sin desvelar nada, pero de una manera que resultaba atrayente para el futuro lector. Gracias Ricardo.

En mi turno, lo que me apetece contar es lo que veía desde arriba. Cuando hablo, confieso que tengo que leer, porque pierdo el hilo cuando me emociono viendo gente  a la que hace tiempo que no veo. Caras de  amigos. sonrientes, a veces emocionados, gestos cálidos, mis incombustibles compañeras de colegio, sus padres, los amigos de mi entrañable infancia en el pueblo, conocidos del paisaje de mi vida allí, amigos de mis padres, profesores, poetas y compañeros de letras, personajes  de la activa vida cultural de Almendralejo, familia y amigos de los que me acompañaban, amigos nuevos. Todos formaban un emocionante mosaico que mis ojos y mi corazón registraban a cámara lenta.

Para finalizar, como broche de oro, el cantautor Victor Asuar de forma generosa y  voz extraordinaria, cantó tres canciones. La primera, un poema de José María Lorite "Emigrante extremeño", de la que reproduzco un extracto. La canción "Refugiados en el país de nunca jamás". Y la tercera "A las ocho de la noche".

Que tu cuerpo, no se doble
para besar el asfalto, 
que no hay corazón más alto
ni más puro, ni más noble.
Escucha esa voz de roble
que hace mella en tu costado
no es una voz del pasado
es esa voz de tus sueños
que grita al mundo
¡Extremeño!
¡La espiga ha resucitado!

Cerró el acto nuestro alcalde, que con su simpatía habitual me deseó suerte y al que agradezco enormemente que nos acompañara en esta presentación.

 Dª.Lola Lázaro ,D. Manuel Rodrigo Asensio, yo, D. Ricardo Quintana D. José García Lobato (alcalde de Almendralejo) Foto: GP

Nuestro ángel Pablo Asensio con su madre. ¡Por fin nos conocimos! Precioso momento.

Todos lo que nos acompañaron  Foto: GP
 El cantautor Victor Asuar durante su interpretación musical. Foto: GP
Una parte muy importante de la vida  de una novela: mis amigos los libreros.
Mosaico de buenos momentos

Mis chicas del 66 del Santo Ángel.  Foto: GP
Mi beso màs gordo para un gran fotógrafo: Antonio Martínez-Carande Cue. Gracias por tu incansable labor al pie del cañon todo el acto. ¡Eres grande!
Con Guillermo Plano. Mi agradecimiento a la magnífica labor fotográfica en este acto. Gracias por tu amistad y tu  enorme profesionalidad.

Termino, como dije aquella noche, con la esperanza y la ilusión de que mi libro en vuestras manos, se conviertan en unas horas de agradable compañía. De nuevo: GRACIAS ALMENDRALEJO.